Esta atleta recibió la medalla olímpica más valiosa pero no por una victoria.

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Todo empezó en la etapa de calificación en la carrera de 5000 metros, cuando Nikki Hamblin de Nueva Zelanda chocó contra la corredora estadounidense Abbey D’Agostino.

#1  Nikki se levantó y ya iba a continuar con la carrera, sin embargo, se dio cuenta de que Abbey estaba lesionada y necesitaba ayuda.

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Entonces fue cuando hizo algo que se convirtió en uno de los momentos más conmovedores de los Juegos Olímpicos en Río. Nikki Hamblin le ayudó a su rival a levantarse con las palabras: ¡Levántate! ¡Hay que correr hacia la línea final!

#2 Así corrieron: apoyándose y ayudándose mutuamente. Las chicas fueron las últimas en llegar a la meta. Debido a que Abby se lesionó seriamente, tuvo que dejar la pista en una silla de ruedas.

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A pesar de estas circunstancias lamentables, ambas chicas pasaron a la final y fueron galardonadas con la medalla de Pierre de Coubertin por haber mostrado el verdadero espíritu deportivo durante los Juegos Olímpicos, lo cual es un reconocimiento muy alto para cualquier atleta. Pero sobre todo ellas le demostraron al mundo que en una competencia también hay lugar para la bondad, compasión y humanidad.

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