Estoy harta del escrutinio y debate sobre el cuerpo femenino.

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La actriz de Hollywood Jennifer Aniston, como muchas otras personas famosas, todo el tiempo está en la mira de las cámaras fotográficas, y su vida personal siempre se vuelve un motivo de discusión en múltiples artículos. Hace un tiempo se empezó a rumorar que la actriz estaba embarazada y los paparazzi empezaron a perseguirla a cada paso sin dejarla en paz.

La paciencia de Jennifer llegó a su límite, así que publicó una carta abierta para detener los rumores y poner a los paparrazi en su lugar. Este mensaje es muy sincero y viene del alma, y creemos que de verdad vale la pena pensar en el problema que tocó la actriz.

Permíteme empezar con lo siguiente: nunca antes había desmentido los rumores. No me gusta gastar mis fuerzas en la industria de la mentira, sólo quiero tomar parte en una discusión larga que ya ha empezado y debe continuar. Ya que no estoy en las redes sociales, decidí escribir esta carta.

Les diré desde el principio: no estoy embarazada. Pero ya estoy harta con el escrutinio y el debate sobre mi cuerpo bajo el pretexto del periodismo. Cada día a mí y a mi esposo nos esperan decenas de fotógrafos agresivos dispuestos a seguirnos a donde sea con tal de tomar unas fotos. Sin embargo, hoy quisiera decir en qué se convirtió este ritual loco.

Si soy una especie de símbolo para algunas personas, entonces soy un ejemplo de cómo nosotros, como sociedad, vemos a nuestras madres, hijas, hermanas, esposas, amigas y compañeras. La cosificación y el escrutinio a los que sometemos a las mujeres son detestables. Mis fotos en la prensa son el reflejo de cómo vemos a las mujeres, cómo las evaluamos de acuerdo a algunos estándares de belleza deformados.

#1 Las niñas pequeñas desde la infancia absorben lo que les impone la sociedad. Creemos que si una mujer no es súper delgada, no merece nuestra atención. Y las niñas crecen con estas convicciones. Los tabloides especulan en las noticias de famosos y nosotros evaluamos a las personas por su aspecto físico. ¿Estará embarazada? ¿Estará comiendo demasiado? ¿Habrá dejado de cuidarse? ¿Estará su matrimonio en ruinas porque se descuida?

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Antes solía creer que los tabloides eran una especie de cómic que no hay que tomar en serio, como una especie de telenovela que la gente solo ve para distraerse. Sin embargo, ya no puedo decirlo: el acoso y la cosificación que he experimentado desde hace décadas es un reflejo de los valores torcidos que le atribuimos a una mujer.

El mes pasado me di cuenta de cómo se evalúa a una mujer de acuerdo a su estado civil y familiar. La prensa pone una cantidad enorme de esfuerzo para descubrir si estoy embarazada o no, señalando que una mujer sin hijos necesariamente es infeliz e incompleta. En medio de este aburrido ciclo sobre mi vida personal ha habido tiroteos, incendios forestales, campaña electoral y muchos otros eventos a los cuales los periodistas podrían prestar su atención.

#2 A lo que voy es esto: somos completos tanto con una pareja como sin ella, tanto con un hijo como sin él. Tenemos derecho a decidir por nosotras mismas qué es bello en lo que a nuestra figura se refiere. Esta decisión es nuestra y sólo nuestra. Así que tomemos decisiones de forma consciente, dándoles ejemplo a las chicas que nos están observando, lejos del ruido de los tabloides. No tenemos que estar casadas o tener hijos para sentirnos mujeres completas. Podemos decidir por nuestra cuenta qué significa feliz para siempre.

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Me he cansado de ser parte de esta historia. Sí, puedo convertirme en mamá algún día, y seré la primera en contárselo. Me indigna que me quieran hacer sentir inferior e incómoda por comerme una hamburguesa y porque una foto de un mal ángulo se haya hecho viral con la pregunta de si estoy embarazada o si me engordé, sin mencionar las felicitaciones que me llegan de mis amigos y compañeros por un embarazo imaginario.

Con los años he entendido que, desafortunadamente, los tabloides no dejarán de usar estos métodos peligrosos. Sin embargo, nosotros podemos cambiar la situación si dejamos de reaccionar a este tipo de noticias que parecen inofensivas pero que nos envenenan la vida. Podemos decidir qué es lo que queremos leer o comprar y tal vez un día los tabloides tendrán que acordarse de temas más humanos porque la gente simplemente dejará de leer sus estupideces”.

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